Motivación, aprendizaje y enseñanza
La motivación constituye el detonante de la acción para lograr los objetivos propuestos en cualquier aspecto de nuestra vida ya sea desde un aspecto espiritual, física, mental, familiar, social o económica. La motivación tiene orígenes tanto internos como externos, ambos poseen la misma importancia para el aprendizaje.
La motivación resulta importante desde el inicio, luego durante el desarrollo y finalmente en el cierre de las clases, para ello es imprescindible que el maestro se valga de todo tipo de ingenio para despertar la atención y mantener el interés de sus educandos. Según Valenzuela Gonzales (1999), la motivación es el conjunto de procesos internos de la persona, que despierta, sostiene y dirige una actividad determinada. Por ello, en el plano educativo, la motivación debe ser considerada como la disposición positiva para aprender y continuar haciéndolo de una manera autónoma.
Motivación intrínseca y extrínseca.
La motivación intrínseca proviene del interior, de uno mismo. Es la clase de motivación que aparece cuando hacemos algo que disfrutamos, cuando la tarea en sí misma es la recompensa.
La motivación extrínseca proviene del exterior. Es el tipo de motivación que nos lleva a hacer algo que no queremos mucho porque sabemos que al final habrá una recompensa o en algunos casos, nos evitaría un castigo (De Seta, L. 2010).
Ninguna de estas motivaciones es mutuamente excluyente, es decir que podemos encontrar un punto en medio de ambas, en donde la persona elige aceptar las causas externas como los requisitos de certificación en un grado, y luego intenta obtener un mayor beneficio de tales requisitos. Es así como podemos decir que la persona ha interiorizado una causa externa.
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